TEXTOS Y
ENSAYOS

Sobre Yo no muero, ya no más

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por Agustina Paz Frontera

INSTRUCCIONES POLÍTICAS PARA UNA MEMORIA ÍNTIMA REVISADA

Por Agustina Paz Frontera

1. Es mentira que todas las víctimas son intercambiables. Cada víctima es singular.
2. Piense fuerte en su historia íntima. Ubique el recuerdo del golpe, de la humillación, del insulto. Póngase en el lugar de víctima.
3. Entre los 12 y los 21 años el lugar más inseguro para una mujer es la calle. Luego, la casa. ¿Usted dónde estaba? ¿Quién lx victimizó?
4. Salga de su memoria y mírela desde afuera, si es necesario disfrácese, póngase otra máscara. Para mirar lo que nadie permite ver será necesario correrse de sí misma, renegarse, para luego afirmarse.
5. Véase, esa que ve no es usted. Y luego: sí, aunque no lo crea, ese tiempo que recuerda fue habitado por usted, es usted.
6. Si la ciudad es lo que está afuera de la casa, la naturaleza es lo que ocurre adentro, piense: cuando usted está en su vida íntima, privada, doméstica: ¿es como un animal?
7. Asuma su cualidad de umbral. Cada una de nosotras es la puerta que divide el adentro y el afuera, pero cuando la violencia se vive íntimamente desborda la casa y las fronteras sólo dañan, no protegen.
8. Mire, espíe, cope, ocupe las casas de sus vecinxs: ahí podría haber una guerra. No se haga el distraído, usted ya sabe que es también víctima y ¿victimarix?. No tiene altura moral. Pregunte: “vecina, ¿necesita ayuda?” o ayude sin preguntar.
9. Piense en esto: Lo que todos conocemos es algo insignificante frente a la verdad. Y naturalmente no necesitamos la verdad para convivir con todo lo que nos rodea.
10. ¿Tiene ganas de vivir con la verdad de una vida violenta? Usted ha desnaturalizado la violencia de su vida íntima: fue golpeada, fue insultada, fue violada, fue atemorizada. ¿Esa persona aun sigue cerca?
11. ¿Cuánto se paga por la pena, qué castigo está a medida de su dolor?
12. Hable sobre esto. Haga nuevas amistades. No haga amigas, haga lazos más allá o más acá de la amistad. Haga esfuerzo por no olvidar el recuerdo de su dolor, viva con eso dentro y en la boca y en el cuerpo, sin morirse por ello. Haga una bandera con su dolor, que flamee frente al palacio del poder. De todos los poderes.
13. Volver público lo privado no calma, no lo haga por eso, su dolor nunca se irá. Pero sepa que la memoria sólo se practica con palabra y acción.
14. Escriba en un papel ese recuerdo. Deposítelo en la urna. Que sea leído por usted misma ya es semiosis social.
15. Comprenda: que sea singular no quiere decir que no haya acá y allá escenas donde mirarse.
16. Toda violencia es ejecutada para corregir. Usted ha sido rebelde para alguien, sepa: puede seguir siéndolo sin temor a golpes. El poder de dar golpes pasa de un lado al otro. Cuídese de no ser usted quien corrija la rebeldía de sus próximos.
17. ¿Durante cuánto tiempo usted podría ser golpeado? ¿Cuánto dolor aguanta su vida? ¿Hay algo que podamos hacer para ayudarla? Memorice la palabra basta. Basta. Basta.
18. Mire a su lado. Imaginemos que ella pudiera decir lo que quiere decir. Imaginemos que usted puede escuchar solamente lo que ella dice. Funde un partido político afectivo con ella. Abrácela. Enséñele las instrucciones para no morir más.
19. Pregúntese qué quiere, pregúntele a lxs demás. ¿Qué sería justo para usted? No se desvíe de ahí. Piense en su propia vida.
20. Piense, mejor, en su propia vida dentro de las casas de los demás. Piense que usted es esa otra persona. Haga memoria por el otro. Por la otra. No hace falta que sea su amiga, su hija, su vecina, hace falta nomás que sea usted quien no soporte más vivir rodeada de tanto dolor.
21. ¿Podemos hacer una comunidad con el dolor que nos causamos entre nosotrxs? ¿podemos convivir con alguien que violó, pegó, mató? ¿podemos pensar sus motivos? ¿qué es justicia, qué es perdón?
22. Finja bienestar hasta que lo consiga, sepa que no llegará nunca, pero intente. Quizá la simulación haga de lo real un trago más fácil para nosotros, tan adeptos a las máscaras. No hay calma, sépalo, es algo que se inventó para ser negado.
23. Cuando lluevan mujeres muertas, no use paraguas, déjese sepultar por ellas. Marche frente al gobierno para pedir políticas de cuidados, grite todos los nombres de las que no volvieron a sus casas, de las que murieron en sus casas, pero luego: sepúltese con ellas. Vomítese encima, abórtese.
24. La violencia que desnaturalizó, vuela a naturalizarla, vea que no queda en el mismo lugar. O no podrá vivir más.
25. Pero recuerde, haga memoria. Los de afuera son los de adentro de alguien más.
26. Viva, y ya no muera.
27. Que ellas vivan, aún muertas.